Odontología conservadora
El tratamiento que quita el dolor y salva el diente en lugar de extraerlo. Con anestesia local, y en la mayoría de casos en una sola sesión.
Dentro de cada diente hay un tejido blando, la pulpa, con el nervio y los vasos sanguíneos. Cuando una caries profunda o un golpe llegan hasta ahí, la pulpa se infecta y aparece el dolor. Ese daño no se cura solo.
La endodoncia consiste en retirar esa pulpa, limpiar y desinfectar los conductos de la raíz, y sellarlos con un material biocompatible. El diente deja de doler y se queda en su sitio, con su raíz.
La alternativa es la extracción. Y quitar un diente no termina el problema: abre el hueco que hay que reponer después con un implante o un puente. Por eso, siempre que se pueda salvar, se salva.
Duele al apretar o al morder algo duro, siempre en el mismo sitio. Es de las primeras señales de que la pulpa está tocada.
Al tomar algo frío da una punzada que tarda en irse. Cuando la molestia dura más de unos segundos, el nervio ya está inflamado.
Una pieza que va cogiendo un tono grisáceo o amarillento, distinto a las de al lado. Suele pasar tras un golpe, incluso años después.
Un bulto en la encía, hinchazón o pus. Significa que la infección ha salido de la raíz y ahí hay que actuar ya.

Comprobamos con radiografía cuántos conductos tiene la pieza y hasta dónde llega la infección. Después se anestesia la zona: a partir de ahí no vas a notar nada.

Se abre el diente y se extrae el tejido infectado con limas muy finas. Es lo que quita el dolor de raíz, nunca mejor dicho.

Se desinfectan los conductos y se rellenan con un material biocompatible que los cierra por completo, para que no vuelvan a infectarse.

Se cierra la pieza y se reconstruye. Según cuánto diente quede, con un empaste o con una corona que lo proteja de fracturas.
Cuanto antes lo vemos, más fácil es salvarlo. Te hacemos la radiografía, te decimos qué necesita y cuánto cuesta. Después decides tú.
El precio no debería ser el motivo para no cuidarte la boca. Adaptamos el pago a lo que puedas asumir cada mes, y si en algún momento quieres liquidarlo antes, no hay penalización.
Ver cómo funcionaCuando la pulpa del diente está dañada y no se va a recuperar, normalmente por una caries profunda o un golpe. Se nota como molestias al masticar, sensibilidad al frío que tarda en irse, un diente que se oscurece o un flemón en la encía.
No. Se hace con anestesia local y no notas nada durante el tratamiento. De hecho, es lo que quita el dolor: sales de la consulta sin la molestia con la que entraste.
Entre una y dos horas en una sola sesión en la mayoría de casos. Si el diente tiene varios conductos o mucha infección, puede hacer falta una segunda cita.
Depende del diente y de su complejidad: no es lo mismo un incisivo, con un solo conducto, que una muela con tres o cuatro. Después de la radiografía te damos un presupuesto cerrado, incluida la reconstrucción si hace falta.
Casi siempre. Solo si la pieza está demasiado destruida o la raíz fracturada no compensa salvarla. Lo valoramos con la radiografía y te lo decimos antes de empezar.
La infección no desaparece sola: sigue avanzando hacia la raíz y el hueso, puede formar un flemón y, al final, el diente se pierde. Y reponer un diente perdido es más largo y más caro que salvarlo.
En muchos casos, sí, sobre todo en muelas. El diente endodonciado queda más frágil y la corona lo protege de fracturas. Si queda suficiente pieza sana, a veces basta con un empaste.