No te la quitas
Va cementada o atornillada sobre tus propios dientes o sobre implantes.
- Coronas y puentes
- Sobre diente propio o sobre implante
- Para una pieza o para varias seguidas
- Sensación más parecida al diente natural
Rehabilitación oral
Recupera las piezas que te faltan y vuelve a masticar, hablar y sonreír con normalidad. Fijas o removibles, según lo que necesite tu boca.
Una prótesis dental sustituye los dientes que ya no están. Puede reponer una sola pieza, varias o toda la arcada, y va sujeta a los dientes que te quedan, a la encía o a implantes, según cómo esté tu boca.
No es solo cuestión de estética. Cuando falta un diente, los de alrededor se desplazan para ocupar el hueco, el hueso del maxilar se va reabsorbiendo y masticar por ese lado deja de ser cómodo. Con el tiempo también cambia la forma de la cara y cuesta pronunciar algunos sonidos.
Reponer la pieza corta ese proceso: vuelves a masticar de los dos lados, hablas con normalidad y el resto de dientes se quedan donde tienen que estar.
Las dos reponen los dientes que faltan, pero se sujetan de forma distinta y se cuidan de forma distinta.
Va cementada o atornillada sobre tus propios dientes o sobre implantes.
Se apoya en la encía, en los dientes de al lado o en implantes.
Los contiguos se inclinan hacia el hueco y el antagonista, el de la arcada opuesta, se extruye buscando contacto. Eso desalinea la mordida y crea puntos donde se acumula placa y aparecen caries.
Se acaba masticando solo por un lado, lo que sobrecarga esa articulación y con el tiempo da dolor mandibular. Si faltan piezas anteriores, además cambia la pronunciación de algunos sonidos.
El maxilar necesita el estímulo de la masticación para mantenerse. Sin raíz que transmita esa carga, el hueso empieza a perderse desde los primeros meses, y por eso la cara se hunde en esa zona con los años.
Cuanto más se desplazan los dientes y más hueso se pierde, más pasos hace falta después: a veces un injerto óseo previo antes de poder rehabilitar. Reponer a tiempo es más sencillo y más barato.

Revisamos el estado de tus dientes, encías y hueso con radiografías. Con eso decidimos si tu caso pide una prótesis fija o removible y te damos el presupuesto cerrado.

Si la prótesis va sobre tus dientes, se tallan para que la pieza encaje. Después tomamos las medidas de tu boca, que es lo que el laboratorio necesita para fabricarla a tu medida.

Antes de darla por buena la probamos: comprobamos que muerdes bien, que no roza y que el color encaja con el resto de tus dientes. Si algo no cuadra, vuelve al laboratorio.

Se coloca la prótesis definitiva y te explicamos cómo cuidarla. Las primeras semanas conviene una revisión para ajustar cualquier molestia mientras te acostumbras.
El precio no debería ser el motivo para no cuidarte la boca. Adaptamos el pago a lo que puedas asumir cada mes, y si en algún momento quieres liquidarlo antes, no hay penalización.
Ver cómo funcionaDepende del tipo y del número de piezas que haya que reponer: no cuesta lo mismo una corona sobre un diente que una prótesis completa. Después del estudio te damos un presupuesto cerrado y las opciones para repartirlo en cuotas.
Entre la toma de medidas y la colocación suelen pasar unas semanas, porque la pieza se fabrica en laboratorio a tu medida y lleva al menos una prueba intermedia. En el estudio te decimos cuántas sesiones necesita tu caso.
La colocación no duele. Si hay que tallar dientes para una prótesis fija, se hace con anestesia. Después es normal notarla rara unos días, hasta que la boca se acostumbra.
Fijas, que van cementadas o atornilladas sobre tus dientes o sobre implantes y no te las quitas, y removibles, que se apoyan en la encía o en los dientes de al lado y te las pones y te las quitas. Según cuántas piezas falten, pueden ser unitarias, parciales o completas.
Acrílicas, metal-acrílicas, metal-cerámicas y cerámicas. Todos son biocompatibles, así que no generan rechazo ni reacciones alérgicas. Cuál se usa depende de dónde vaya la pieza y de la carga que tenga que soportar al masticar.
Las fijas, cepillándolas después de cada comida igual que un diente natural. Las removibles se limpian fuera de la boca con cepillo, agua y jabón neutro, y conviene dejarlas en un vaso de agua con una pastilla de limpieza. En los dos casos, las revisiones periódicas son parte del cuidado.
Nuestra recomendación es que dejes de fumar, por salud. El tabaco favorece la aparición de problemas bucodentales y además deteriora y tiñe la prótesis con el tiempo.