En una sola sesión
El composite se aplica en capas finas sobre el diente y se moldea en la propia consulta hasta darle la forma.
- Se resuelve en una visita
- La opción más económica
- Se retoca y se repara con facilidad
- Entre 5 y 10 años de duración
Estética dental
Finas láminas que se adhieren a la cara externa del diente y corrigen forma, color y pequeñas imperfecciones. En una o dos visitas, según el material.
Una carilla es una lámina muy fina de porcelana o de composite que se adhiere a la cara externa del diente. Cubre lo que no te gusta, como el color, la forma o un borde astillado, sin tocar el resto de la pieza.
Para que asiente bien y no quede abultada, se hace un tallado mínimo de la superficie, de unas décimas de milímetro. Es un tratamiento poco invasivo, pero conviene saber que ese tallado no se revierte: el diente queda preparado para llevar carilla.
Eso sí, antes hay que tener la boca sana. Si hay caries, una infección o las encías inflamadas, se trata primero. Sobre un diente enfermo la carilla no agarra bien y el problema sigue debajo.
Si te reconoces en alguno de estos, las carillas suelen ser la respuesta. En el estudio confirmamos si es tu caso.

Los huecos entre dientes, sobre todo entre los dos incisivos superiores.

Cuando un diente queda algo girado o adelantado.

Bordes astillados o dientes gastados por apretar o rechinar.

Manchas que no se van con el blanqueamiento.

Piezas más pequeñas o con forma distinta a las de al lado.
El composite se aplica en capas finas sobre el diente y se moldea en la propia consulta hasta darle la forma.
Se toman las medidas y el laboratorio fabrica cada carilla a tu medida. En la segunda visita se colocan.
No todos los casos son iguales. Vienes, te miramos, y te explicamos qué opciones tienes y cuánto costaría. Después decides tú.
De la primera visita a la sonrisa terminada. Con porcelana son dos citas; con composite, una sola.
Revisamos el estado de tus dientes y encías, valoramos si las carillas son lo tuyo y decidimos juntos entre composite y porcelana.
Se hace el tallado mínimo de la superficie, de unas décimas de milímetro, para que la carilla asiente sin quedar abultada.
Con porcelana, tomamos las medidas y el laboratorio fabrica cada carilla a tu medida. Con composite, se modela directamente en la consulta.
Se adhieren una a una con luz de polimerizado, se ajusta la mordida y se pulen los bordes para que se vean naturales.
El precio no debería ser el motivo para no cuidarte la boca. Adaptamos el pago a lo que puedas asumir cada mes, y si en algún momento quieres liquidarlo antes, no hay penalización.
Ver cómo funcionaDepende del material y del número de piezas. En la primera visita valoramos tu caso y te damos un presupuesto cerrado, sin compromiso, con las opciones de financiación.
No. Hay que hacer un tallado ligero de la superficie para que la carilla se adhiera bien, pero no se toca el interior de la pieza. Eso sí, ese tallado no se revierte: a partir de ahí el diente lleva carilla.
La mayoría de la gente, siempre que tenga la boca sana. Si hay caries, una infección o un problema de encías, se trata antes. Y si el apiñamiento es marcado, lo que toca primero es ortodoncia. Lo valoramos en el estudio.
El composite se aplica y se moldea en una sola sesión, es más económico y se repara con facilidad, pero con los años pierde brillo. La porcelana se fabrica en laboratorio, necesita dos visitas, tiene un aspecto más natural y no se tiñe.
Las de composite, entre 5 y 10 años. Las de porcelana, hasta 15 si se cuidan bien. En las revisiones valoramos su estado y hacemos los retoques que hagan falta.
No deberían, si se cuidan. Conviene evitar morder cosas muy duras y, si aprietas los dientes por la noche, usar una férula de descarga. Si aun así se daña una, se repara o se repone.
No. Las carillas mantienen el color con el que se fabricaron, así que el gel blanqueador no las cambia. Si quieres aclarar el resto de tus dientes, el blanqueamiento se hace antes y las carillas se fabrican después, para que el tono case.